EN LA TRASTIENDA DE LA MENTE CRIMINAL
En Columna por : Profesor: Edwin Negrón Pedroza
Era un día normal de trabajo, llegaba como acostumbraba a las seis de la mañana para antes que nos comisionarán poder repasar los múltiples casos que tenia asignado, en especial aquellos que en el argot investigativo llamábamos ´´los que tienen punta” mi supervisor me informó que era el número uno para escena, con un poco de suerte ese día no matarían a nadie y podría adelantar trabajo en fiscalía, Ciencias Forenses, entrevistas, una cosa y la otra aquí y allá.
No pasó mucho tiempo cuando nos comunican que en un sector de Rio Piedras había una muerte violenta; no era un día de suerte sino de espanto. Al llegar al lugar como decíamos, se encontraba entre la maleza el cuerpo sin vida de un hombre etcétera, etcétera…….. La cara desfigurada tipo antifaz diría mas tarde el Patólogo al ser entrevistado.
La cosa se complicaba cuando aun sin terminar la escena primaria nos hacen saber que existía una escena secundaria en un sector de Guaynabo, ¡bola de billar! era el adjetivo que se utilizaba para este tipo de caso. Terminado el día lo único que teníamos era un espantoso asesinato de un gran padre, abnegado hijo, buen esposo y noble trabajador puertorriqueño, el crimen seria titulado: El Caso del Canal Cuatro.
En un artículo publicado bajo el titulo, La Mente Criminal, 2008; nos dice: Las grandes pasiones y el descontrol son el campo propicio para cometer un crimen. La envidia, el odio, la venganza, los celos, la traición, la ambición y el sexo son pasiones humanas que desencadenan los mecanismos más oscuros del alma humana.
La persona que presenta una conducta criminosa no cuenta con un perfil específico. Puede ser una mujer, un hombre, menor de edad, un anciano, blanco, negro, de diferentes estratos sociales y niveles de educación variados. Profesional, obrero o desempleado.
Luego de meses de investigación y de interrogatorios sistemáticos llegó la confesión. El sospechoso era un hombre común y corriente, tenía su trabajo, su casa, esposo dedicado y atento; comunicador, humilde y de una trayectoria en la vida irreprensible; era su compañero de trabajo en el departamento de escenografía.
La mañana de la catarsis logre entender aquello que en la Escuela de Investigación Criminal y en la Universidad estuvo oculto a pesar que estaba delante de mi; "la trastienda de la mente criminal”… la conciencia humana.
Diría que definir conciencia no es fácil, en términos de lo qué es y que abarca. René Descartes dice de ella: "me doy cuenta de que pienso y ese acto hace de mi un ser que "es”, que existe un ser humano”.
La ciencia materialista señala que cuando el celebro muere, la conciencia desaparece. Es decir, el ser humano mientras tenga aliento de vida tendrá activa su conciencia. La conciencia es el conocimiento reflexivo de las cosas, te permite percibirte a ti mismo en el mundo.
Negrón, no puedo más, "musitó el hombre acorralado por su conciencia” yo lo mate. Y entre sollozos ahogado en llanto, sintiendo los escalofríos de sus pesadillas, y como un pecador en confesionario, narro como lo agredió, secuestro y terminó con la vida del que por años fue su amigo y compañero de trabajo.
Los seres humanos jamás podrán deshacerse de su conciencia, llegado el momento será ésta quien los gratifique por sus buenas acciones o los castigue por sus espantosos crímenes. Aún en las más terribles mazmorras y calabozos que el hombre ha diseñado para librar a la sociedad de quienes la ultrajan, estos no podrán escapar del eterno castigo que les depara "la trastienda de la mente criminal”.



